martes 28 de septiembre de 2010

Despedidas.

Tuve el honor de conocer a este hombre que hoy es ya un anciano, hace algo más de diez años.

Lo acompañé en un difícil camino de recuperación de dolencias psicológicas muy severas.

Acompañarlo y ayudarlo a superar sus dificultades fue un placer, un honor, como dije, y una aventura extraordinaria.

Había incursionando en el psicoanálisis , cuando nacía en Europa el furor por estos descubrimientos científicos que resultaban fascinantes.

Fue atendido por profesionales freudianos y jungianos que hicieron por él lo que estaba a su alcance, ya que en aquellas horas, había mucho camino que recorrer aún para poder garantizar resultados perdurables.

A su lado, aprendí mucho, como terapeuta y como persona. Tuve el enorme privilegio de escuchar de su boca relatos detallados de la Segunda Guerra Mundial, de la que fue testigo y parte.

Escritor, poeta, retratista,personalidad singular,ha mejorado mucho y ya no necesita de mis sevicios.

Al despedirse, me ha preguntado si llegada la hora de su muerte yo aceptaría visitarlo y acompañarlo.

Sentí que mi corazón se estremecía. Un nudo en la garganta me hizo difícil responder y tuve que respirar muy profundamente.

Querido amigo, más que paciente maestro, no me pidas que acuda a la hora de tu partida.

Te llevaré en mi corazón por siempre, honraré tu memoria y cumpliré con mi promesa de hacer de tu sufrimiento, un instrumento de sanación para otros sufrientes que la vida me encomiende.

1 comentarios:

  1. Maria Elena:
    Leer despedida, me produjo una profunda emoción, una sensación en mi piel y todo mi cuerpo muy singular.
    Realmente para este Sr significas mucho y por eso te ha pedido estes a su lado, misión dificil
    Tu respuesta ha sido maravillosa.
    Liliana López

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