jueves 7 de octubre de 2010

Madres Tóxicas II

Nuestro artículo anterior acerca de este tema produjo fuerte impacto en los lectores y hemos recibido comentarios y críticas positivas acerca de nuestras reflexiones.
Es un tema que podría considerarse inagotable.

Cada día asistimos a nuevos "episodios", historias de vida que nos conmueven, donde la función materna se cumple de tal manera que produce severos daños en la auto estima y en la integridad psíquica de los niños.

No es nuestra intención provocar rechazo o elevar el nivel de resentimiento y hostilidad, que sin nuestra ayuda pueden sentir quienes padecen este tipo de vínculo.
Sólo deseamos colaborar en el esclarecimiento de estas heridas personales, lamentablemente tan comunes.

La madre de Virginia tuvo una infancia difícil, carente de afecto, con una madre ausente que la dejo pupila en un colegio para dedicarse a trabajar y ganar el sustento para ella y sus hermanos.
Desde esta condición concibió tres hijos, siendo Virginia la única mujer,que hoy tiene 50 años.

A pesar de haber formado un hogar y una familia, Virginia vive para su madre.
Despues de que ella enviudara, Virginia convenció a su esposo para que compraran dos departamentos contiguos.

La distancia mínima aumentó la toxicidad del vínculo y cercenó gravemente la poca libertad de Virginia hasta tornarla en casi nula.

La madre llama a cualquier hora,se presenta sin aviso, no respeta los horarios de descanso ni la intimidad de la pareja.

Pide colaboración de todo tipo y de manera constante y sobre todo, llena de culpa a su hija cuando ésta le cuenta que esta haciendo algo para ella, en vez de dedicarse a satisfacerla hasta la inmolación.

Con tono quejumbroso, lloriqueando suele decirle:
-Vos si que tenés suerte.Tenés todo lo que una mujer puede desear.

Por supuesto que Virginia empieza a sentirse culpable y se justifica de inmediato.
No he ido porque estoy cansada-No creas que soy tan feliz-Vos no sabes los esfuerzos que hago.

El máximo esfuerzo que hace Virginia es por evitar el odio y la envidia de su madre. La apacigua todo el tiempo, la tranquiliza.

Su marido y sus hijos le insisten en que debe tomar distancia y no dejarse manipular por su mamá.

Virginia ha programado un viaje para ir a visitar a uno de sus hijos.

Me dice preocupada:
-Ojalá no pase nada malo en mi ausencia- Me lo reprocharía siempre.

Me pregunto cuántas cosas habrá postergado Virginia por temor a que algo malo le pasara a su madre en su ausencia, cuando en realidad lo que teme es que dada su ausencia, a la madre le pase algo y ratifique sus temores y sospechas de que ella es el eje de la vida de su madre, que su salud física y mental depende de ella.

Las amenazas de depresión por abandono que la madre le hace a su hija provienen de sus propias demandas infantiles no satisfechas hacia aquella madre ausente que la dejaba en un internado por largos periodos sin visitarla.

Virginia anhela liberarse y el único camino que se le presenta es que eso ocurrirá cuando su madre muera.

Una nueva trampa, un nuevo motivo de culpa y un engaño ya que la libertad se conquista desde dentro.

El permiso para ser libre y feliz vendrá del perdón a sí misma, de la convicción de merecimiento y de renunciar a la fantasía de que ella puede reparar a su madre y cubrir el enorme vacío que lleva en su alma desde siempre.

Si lo hace, tendrá una oportunidad de tener una vida propia, si no lo logramos, habrá renunciado a habitarse y ser en el mundo quien en realidad vino a ser.

1 comentarios:

  1. Mi Querida M Elena:
    Desde mi y desde mi lugar, y en primera persona
    le deseo a Virginia que pueda cortar ese vinculo tan afixiante y culpogeno.
    Las cosas pasan cuando tienen que pasar ni antes ni despues.
    Nunca sabemos cuando un ser va dejarnos en este plano, por eso no podemos paralizar nuestros actos, nuestras salidas nuestra vida.
    Estoy segura que Virginia con tu ayuda va a poder ser libre y estar bien.
    Un Gran Abrazo.
    Liliana.

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