domingo 27 de marzo de 2011

La relacion medico paciente


Hace un tiempo que deseo escribir y compartir con ustedes estas reflexiones acerca del rol del médico y de la relación medico-paciente.

Por una u otra cosa,va quedando pendiente y hoy encontré el espacio, el tiempo y las ganas para trasmitir esas reflexiones , basadas en experiencias personales y familiares recientes, además de las permanentes alusiones al tema que hacen los consultantes.

Un familiar cercano, padeció hace pocos años una descompensación que parecía ser de origen cardíaco.

Motivado por esa sospecha,consultó a su médico clínico, quien le indicó estudios para determinar el origen de la dolencia.

Como los resultados de esos estudios parecían imprecisos, el médico, continuó sugiriendo profundizar el diagnóstico y dio lugar a la participación de un especialista.

Finalmente, habiendo apelado a los estudios de rutina sin resultados contundentes, se indicó una video-coronagrafía.

Muchos de ustedes conocerán las características de este estudio. Se trata de la introducción de un catéter por vía inguinal, que recorriendo el circuito arterial, llega al corazón.

El paciente se encontraba despierto y escuchaba los comentarios que hacían el médico, la enfermera y el técnico y pudo relatar después que en un determinado momento, se habló de "preparar la inyección de nitroglicerina", produciendo esto un shock en el paciente quien, por supuesto, interpretó tal comentario como resultado de una situación de riesgo severo.

Terminado el estudio,fue trasladado a una sala de recuperación, en la que pasó solo las siguientes cuatro o cinco horas, ya que no estaba permitido el ingreso de ningún familiar.

La esposa del paciente recibió el parte médico, confirmándose afortunadamente que no se había detectado patología coronaria alguna.
Ella misma, le preguntó al profesional cómo se encontraba el paciente, si estaba tranquilo, o angustiado y si había sufrido, a lo que el médico contestó de manera tajante:¡Eso pregúnteselo a él!

Ya de regreso en su casa, debió guardar reposo y esperar varios días para poder retirar los apósitos que cubrían la herida, pequeña pero rodeada de un importante hematoma.-

Ante esto, se decidió cambiar de profesional y consultar a otro cardiólogo quien de inmediato, consideró innecesario el estudio,dado que podría haberse llegado a igual conclusión por medio de una cámara gamma con mucho menos riesgo o bien un cardio-stress, absolutamente no invasivo.

Me pregunto ¿Qué puede haber motivado a los médicos tratantes a apelar a estos recursos?
¿Qué señal habrá emitido el paciente, que convenció al médico para que tomara tal determinación?

¿Qué extraña combinación puede haberse suscitado para llegar a este extremo?

¿Quien se responsabilizará del stress pos traumático de este paciente y de las consecuencias emocionales que pueda acarrearle a él y a su familia?

¿Es que el médico necesita tranquilizarse antes que tranquilizar?
¿Es que el médico al no ser el que expone su cuerpo, no encuentra obstáculos para exponer al paciente a semejante intervención?

¿Es que el sufrimiento humano se mide solamente en términos de variable concomitante inevitable?

¿Es que al arte de curar ha perdido su condición de arte y sólo es una técnica?

¿Es que los médicos no saben quién fue y qué legado dejó Hipócrates más allá del juramento que hacen,en muchos casos sin suficiente conocimiento y convicción?

¿Es que el paciente es, como suele decirse, sólo un número de historia clínica?

Este mismo paciente había pasado por una experiencia anterior, también delicada al aparecer una mancha sospechosa en una radiografía de pulmón.

El médico, "ni corto ni perezoso" compartió con el paciente sus dudas acerca de el origen de esa mancha, sin miramientos ni consideraciones.

El profesional, que se decía médico de cabecera, sabía que por entonces uno de los hijos del paciente contraería matrimonio y que el diagnóstico presuntivo no podía confirmarse hasta después de esa ceremonia ya que entre un estudio y otro debían pasar 6 meses.

¿Pensó el médico en cómo pasaría esa familia el casamiento de su hijo con este diagnóstico pendiente?

¿Pensó en el stress y la preocupación que produciría en la familia y el peso ingrato que se cerniría sobre ese hecho feliz?

¿No se le ocurrió que había una manera mas adecuada de referirse a este tema, dándole una forma menos alarmante?

No es éste el único caso que me ha tocado conocer a lo largo de mi vida y de mi profesión; pero aun así, no deja de producirme onda preocupación y disgusto observar la creciente deshumanización de una función, una tarea, un cometido, una misión trascendente como ésta.


Pasan cosas inauditas, como el caso de una amiga recientemente intervenida quirúrgicamente en dos oportunidades, por un error diagnóstico inadmisible, producto de un interrogatorio poco exaustivo.
Quejándose de dolor en una pierna, consultó a su traumatólogo de confianza, quien diagnosticó un pinzamiento vertebral como responsable de los dolores.

Luego de operada y aún en recuperación, la paciente continuó presentando el dolor antes referido.

Estando en su casa, convaleciente y en rehablitación, sufrió una caída y la rotura de la cabeza del fémur, que según pudo observarse, ya estaba fisurada al momento de la caída.
En esta segunda oportunidad fue operada y se le colocó una prótesis que dió por finalizado el calvario de la pobre mujer.

¿Puede alguien tener interes personal de exponerse a una cirugia innecesaria?
¿Es posible que los interrogatorios sean tan pobres y la voluntad de indagar tan escasa, que el médico se guie por suposiciones y llegue al extremo de no indicar una radiografia del miembro que provocó la consulta?

¿Desconocimiento, falta de estudio, falta de sentido común, soberbia, ignorancia, desestimación de la palabra del paciente?

Son estos los motivos por los que llegamos a esta pauperización de una de las profesiones mas loables y destacadas en nuestro país, orgullo del pasado, que nos dió maestros como Houssay, Finocchietto, Giannantonio,Favaloro, Leloir y Milstein?

Durante mi formación como psicóloga tuve el honor de conocer al Dr. Isacc Lucchina,quien se especializó en el tema de la relación médico paciente y sus consecuencias en el acto terapéutico.

Autor de textos memorables,promotor de la difusión de la obra del Dr. Ballint y de los grupos de reflexión para médicos y trabajadores de la salud en general, Lucchina, destacaba la importancia de personalizar la relación con el paciente, acentuando la importancia de que el médico, tuviese espacios donde compartir con otros pares y la ayuda de especialistas, la angustia concomitante al ejercicio de la función médica, con el fin de evitar la tendencia a tomar distancias excesivas del paciente y su sufrimiento, como defensa frente a la angustia intolerable que podía provocarle.

Hoy es casi un desconocido.Quedan mínimos rastros de su obra y de su prédica.
Yo decido homenajearlo, recordarlo con respeto e invitar a los jóvenes médicos y a los no tan jóvenes, a asimilar sus enseñanzas:

El acto curativo exige un vínculo humano sanador para ambas partes . Es una manifestación responsable de la vocación de un samaritano, en alianza con la de un ser dispuesto a participar activamente en su recuperación física y transformación interior.

Es tiempo de exigir un trato humanizado. Es tiempo de hacerse respetar, de preguntar, de no aceptar desde la sumisión.
Es tiempo de ser un partícipe activo en el acto curativo.
Basta de complicidad con un sistema deshumanizante que nos denigra, nos expone a serios peligros y por sobre todo, nos quita la confianza en la vida y en las personas.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada